
Aunque pueda parecer lo contrario no me gusta politizar en el blog. O al menos no en aquellos temas que son de tediosa actualidad política. Pero lamentablemente hay cosas que a uno le dejan a menudo el cuerpo helado. Uno de los muchos diarios de tirada nacional sacaba esta mañana
la noticia de la marcha en San Sebastián en apoyo a los dirigentes de batasuna encarcelados por el auto que el juez Garzón de la pasada semana.
Si nos ponemos un poco serios, es cierto que la izquierda abertzale se queda sin posibilidad de enjendrar una representación política de cara a las próximas elecciones vascas. Es cierto que, como muchos esgrimen, la actuación de Garzón deja K.O. el brazo político nacionalista de izquierdas (con las salvedades de Aralar claro está). Pero también es cierto que estos señores tienen cuentas pendientes con la ley por enaltecer el terrorismo. Sin entrar en mucho detalle, Otegi por ejemplo no ha condenado ningún asesinato de ETA. Yo puedo comprender que un detemrinado grupo de personas quieran hacer ver a la sociedad vasca que demandan una representación política de su sentir ideológico. Pero ¡mucho ojo! la sociedad también tiene derecho a defender sus principios y asegurar que aquellas personas que tienen pendiente delitos con la ley no puedan acceder al poder público. Igual que se pide la cabeza del nº 2 del pp de valencia por delinquir presuntamente, estos señores ya lo han hecho ¿Por qué debemos ser más piadosos con ellos?
Lo que más me asusta es que tanta gente en la sociedad vasca salga a la calle a dar la cara por personas que han defendido la lucha armada contra la democracia. Estas gentes o bien no saben de que va esto, o bien lo saben y lo ven lógico. No me entra en la cabeza pretender que aquellos que no condenan los asesinatos de ETA, aquellos que luchan y atentan contra la vida de inocentes que poco o nada tienen que ver con el problema identitario vasco (sino que se lo pregunten a los agentes muertos este verano en Mallorca) deban representar a alguien o a a algo en un estado democrático. Es muy triste que la cultura milenaria vasca se vea representada por semejantes pistoleros y asesinos. Pero lo que es más triste aun es que la gente así lo quiera. Me da escalofríos ver la foto de la playa de la Concha, un paraje tan especial, tan singular plagado de personas que están cerrando filas abiertamente en torno a estos individuos que se niegan a rechazar la lucha armada de ETA. A ver si alguien les explica que el problema no está en su ideología. El problema está en la relación que establecen con estos ASESINOS.
Luego tenemos en primera fila a sendos cargos del PNV en la manifestación. Qué se puede decir sobre esto. Salir a defender a antiguos cargos de ETA que se niegan a condenar los trabajos sucios de sus correligionaros creo que es un peligroso ejercicio de sinceridad política. Creo que todos debemos partir de la misma base, la violencia no es la salida. Y estos señores parecen haberlo olvidado.
Pero bueno. Al menos estos son mayorcitos para saber lo que se cuece. Pero lo peor no es eso. Lo peor viene cuando nos sentamos a observar detenidamente. A mirar a los ojos de estas personas. Y ver como vemos tras cada detención, tras cada acto de vandalismo, tras cada manifestación, lo mismo de siempre... a los más jóvenes, a chiquillos de 15, 18, 20, 22, 25 años, gente con tanto odio en su interior como para ser capaces de lo peor. Y yo me pregunto ¿De dónde lo sacan? ¿Qué han vivido ellos? ¿vienen de una guerra? ¿Mataron a sus familias? ¿Vivieron la represión franquista? No. La respuesta es NO. NO, NO y NO. No tienen ni idea de lo que son los fueros, de quien fuera Sabino Arana, de las guerras carlistas, de Fernando VII, ni de Carlos María Isildro, de los decretos de Nueva Planta, de la Guerra Civil, del bombardeo de Guernika, ni de nada. No tienen ni idea de nada. Están cargados de odio, pero en el fondo no saben contra qué luchan. Eso es un drama. Eso es una pena. Una lástima. No es de recibo. Eso si qué es un problema. Quizás ese sea realmente (y no a lo que nos acostumbran) el problema vasco.