Mudanza

El NSC vuelve a funcionar... nos mudamos a www.niperosocialclub.com


¡Os esperamos!

Berliner Mauer


Se cumple el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlin. 20 años del que fuera el acontecimiento más significativo del último tercio del siglo XX y que pronto se vio acompañado de la caída de la URSS y por consiguiente del bloque comunista. La sombra de estos sucesos todavía ondea hoy sobre nuestros rostros. Pasaran décadas y ríos de tinta se escribirán sobre esto porque la dimensión política y social de los cambios a los que conduce aquel 9 de noviembre todavía están por desplegarse al completo...

En primer lugar tuvimos el tumulto de consecuencias directas o evidentes. Entre las que hay que destacar por encima de todo la unificación de la azotada nación alemana, o el espaldarazo al proceso de construcción europea, así como la reestructuración de la alianza atlántica entre tantas otras.

Pero luego queda ese asombroso crisol de consecuencias indirectas. Estas menos perceptibles, pero más profundas y estructurales. La caída del muro, da el pistoletazo de salida a la destrucción del tejido comunista en la Europa del este. Un tejido bien trazado por el pacto de Varsovia, que en menos de 2 años queda hecho añicos, y que deja a la luz cómo su voladura, diseñada por líderes como Kohl, Bush o Gorvachov, dejó poco a la improvisación. Pero es que además abrió el camino al nuevo orden internacional del que ahora somos partícipes. Donde quedaron fuera de órbita los viejos conceptos maniqueos de la Guerra Fría. No obstante la cosa no termina ahí. La dimensión política del cambio es quizás más fácil de percibir, pero la imponente metamorfosis que en materia económica va a sufrir el mundo tras la caída del muro es algo que todavía está en proceso de reajuste. Solo basta con mirar como las quejumbrosas economías del este todavía se encuentran sumergidas en un tedioso proceso de adaptación al mercado capitalista imperante tras las fronteras del viejo telón de acero. Por si fuera poco luego tenemos la dimensión social del problema que tardará mucho en diluirse y de la que todavía muchos países son victimas. Naciones cuyas transiciones a la democracia o bien han sido incompletas o bien han sido demasiado aceleradas sufren la peor cara del liberalismo que se les malvendió tras la caída de las dictaduras del este.

Lo asombroso de aquellos acontecimientos ha pesado en el mundo en que vivimos y muchos de los problemas que hoy aquejamos nos vienen en buena medida dados por una mala interpretación de los hechos. Un vistazo a la trayectoria de las relaciones internacionales de los EE.UU. bien nos sirven de gran angular político de la posguerra fría... desde la prudencia de Bush padre (aunque le pesa su operación tormenta del desierto), la prepotencia de Clinton (con sus gestiones en la guerra de los Balcanes) y la arrogancia de Bush hijo ("conmigo o contra mi") son una buena muestra de análisis. Esta tendencia de los dirigentes estadounidenses va mucho más allá del mero análisis de liderazgo americano, es quizás la punta del enorme iceberg ideológico que vaga la deriva tras la vorágine socialista de la URSS. Y es que el gran error a esquivar es que la tremenda ideología soviética no es la enemiga a batir, (en buena medida porque ella sola se bastó para gestionar su suicidio) ni el socialismo el gran derrotado de la guerra fría. No hay que olvidar que la guerra fría enfrentó a EE.UU. y la URSS, y ni uno ni el otro son depositarios de corrientes ideológicas algunas. Cometer el error maniqueo de lapidar la justicia social o el igualitarismo que vanagloriaba (falsamente) la URSS es olvidar que las razones por las que esta ideología surgió en el siglo XIX todavía hoy no han desaparecido. Y por supuesto es obviar también, que buena parte de la revolución liberal, de la que las sociedades occidentales hoy somos herederas, no se entendería sin la egalite ni la fraternite.

Felicidades Alemania.

PD. La foto es mía, gracias a Pablo y a Cristina por posar jejeje.

Llámala (por Alberto Montt)

Reflexiones sobre Amenábar e Hipatia


Fui a ver Ágora, la nueva de Amenábar. Y dejando al margen algunas pesquisas históricas que bien merecen un serio debate (como eso de que ¡Cirilo fuese contemporáneo a Hipatia!). Lo cierto es que me encontré una película bastante predecible. Un espectáculo con ansias de grandiosidad pero que maneja un lenguaje bastante simple y tendencioso. Es cierto que Amenábar no pierde parte de su esencia y maneja bastante bien los tiempos, sabe cuando introducir nuevos quiebros en la trama, y denota su arte para sostener continuamente el hilo argumental de forma que te pegues al asiento.

Pero a los que nos gusta la historia quizás nos hemos encontrado una visión exageradamente simplista de la realidad. Quizás esta forma de presentar la decadencia del paganismo y el florecer de la religión cristiana adolezca de ciertos tintes maniqueos que, probablemente, se alejen en parte de la realidad. A mi gusto Amenábar da una versión demasiado belicosa de la convivencia religiosa tardo-pagana en un intento de asemejar las revueltas de la época con las turbas fariseas de la modernidad. No soy precisamente un defensor de la fe cristiana pero me pregunto si a lo mejor esta animadversión hacia el personaje de Hipatia de Alejandria desde el paleocristianismo no es algo exagerada. A fin de cuentas no olvidemos que el mismísimo Rafael allá por el año 1512 pintaba a Hipatia junto a Parménides y Pitágoras en su fresco de la Escuela de Atenas. Quizás su sombra no fue tan corta como se piensa. Quizás la misma tradición alto medieval a la que acusamos de terminar cruelmente con su legado, fue la que condujo en brazos hasta Rafael la memoria de tan ilustre pensadora. Porque a fin de cuentas es una peli, y Amenábar un friki de las pelis de suspense.

El problema vasco


Aunque pueda parecer lo contrario no me gusta politizar en el blog. O al menos no en aquellos temas que son de tediosa actualidad política. Pero lamentablemente hay cosas que a uno le dejan a menudo el cuerpo helado. Uno de los muchos diarios de tirada nacional sacaba esta mañana la noticia de la marcha en San Sebastián en apoyo a los dirigentes de batasuna encarcelados por el auto que el juez Garzón de la pasada semana.

Si nos ponemos un poco serios, es cierto que la izquierda abertzale se queda sin posibilidad de enjendrar una representación política de cara a las próximas elecciones vascas. Es cierto que, como muchos esgrimen, la actuación de Garzón deja K.O. el brazo político nacionalista de izquierdas (con las salvedades de Aralar claro está). Pero también es cierto que estos señores tienen cuentas pendientes con la ley por enaltecer el terrorismo. Sin entrar en mucho detalle, Otegi por ejemplo no ha condenado ningún asesinato de ETA. Yo puedo comprender que un detemrinado grupo de personas quieran hacer ver a la sociedad vasca que demandan una representación política de su sentir ideológico. Pero ¡mucho ojo! la sociedad también tiene derecho a defender sus principios y asegurar que aquellas personas que tienen pendiente delitos con la ley no puedan acceder al poder público. Igual que se pide la cabeza del nº 2 del pp de valencia por delinquir presuntamente, estos señores ya lo han hecho ¿Por qué debemos ser más piadosos con ellos?

Lo que más me asusta es que tanta gente en la sociedad vasca salga a la calle a dar la cara por personas que han defendido la lucha armada contra la democracia. Estas gentes o bien no saben de que va esto, o bien lo saben y lo ven lógico. No me entra en la cabeza pretender que aquellos que no condenan los asesinatos de ETA, aquellos que luchan y atentan contra la vida de inocentes que poco o nada tienen que ver con el problema identitario vasco (sino que se lo pregunten a los agentes muertos este verano en Mallorca) deban representar a alguien o a a algo en un estado democrático. Es muy triste que la cultura milenaria vasca se vea representada por semejantes pistoleros y asesinos. Pero lo que es más triste aun es que la gente así lo quiera. Me da escalofríos ver la foto de la playa de la Concha, un paraje tan especial, tan singular plagado de personas que están cerrando filas abiertamente en torno a estos individuos que se niegan a rechazar la lucha armada de ETA. A ver si alguien les explica que el problema no está en su ideología. El problema está en la relación que establecen con estos ASESINOS.

Luego tenemos en primera fila a sendos cargos del PNV en la manifestación. Qué se puede decir sobre esto. Salir a defender a antiguos cargos de ETA que se niegan a condenar los trabajos sucios de sus correligionaros creo que es un peligroso ejercicio de sinceridad política. Creo que todos debemos partir de la misma base, la violencia no es la salida. Y estos señores parecen haberlo olvidado.

Pero bueno. Al menos estos son mayorcitos para saber lo que se cuece. Pero lo peor no es eso. Lo peor viene cuando nos sentamos a observar detenidamente. A mirar a los ojos de estas personas. Y ver como vemos tras cada detención, tras cada acto de vandalismo, tras cada manifestación, lo mismo de siempre... a los más jóvenes, a chiquillos de 15, 18, 20, 22, 25 años, gente con tanto odio en su interior como para ser capaces de lo peor. Y yo me pregunto ¿De dónde lo sacan? ¿Qué han vivido ellos? ¿vienen de una guerra? ¿Mataron a sus familias? ¿Vivieron la represión franquista? No. La respuesta es NO. NO, NO y NO. No tienen ni idea de lo que son los fueros, de quien fuera Sabino Arana, de las guerras carlistas, de Fernando VII, ni de Carlos María Isildro, de los decretos de Nueva Planta, de la Guerra Civil, del bombardeo de Guernika, ni de nada. No tienen ni idea de nada. Están cargados de odio, pero en el fondo no saben contra qué luchan. Eso es un drama. Eso es una pena. Una lástima. No es de recibo. Eso si qué es un problema. Quizás ese sea realmente (y no a lo que nos acostumbran) el problema vasco.